No suda cuando
juega, se suspende en el aire al responder un saque. Nunca se ensucia y es una
máquina de obtener premios. “Estoy acostumbrado a que Federer rompa mis
récords”, ha dicho Sampras. El suizo es el mejor de la historia, no para
muchos, sino para todos.
Roger
Federer llegó al tenis viendo un partido de Wimbledon. Era 1985 y Boris Becker
levantaba su primer Grand Slam en el All England Club. Desde ese momento sintió
pasión por el tenis porque le resultó emocionante ganar o perder depende de uno
mismo. A los ocho años, lo inscribieron en el Tennisclub TC Old Boy donde los
profesores descubrieron el gran potencial del pequeño. Dos años después
conocería al que fue su primer entrenador privado, Adolf Kacovsky, quien suele
elogiar a Roger Federer diciendo que nació con una raqueta pegada a la mano.
Kacovsky siempre pensó que el nacido en Basilea “quizás se volvería en el mejor jugador de tenis en Suiza o Europa,
pero no el mejor del mundo”, quien justifica en el libro de Rene Stauffer, “The
Roger Federer Story: Quest for Perfection”. Cuatro veranos más tarde, Roger
Federer tomó la decisión de su vida: centrarse solo en el tenis. Sabía que el
deporte blanco y elegante era su vida, su pasión. Se unió al circuito de tenis
de la ITF en 1996 y logró su primer premio internacional en el que se volvió su
torneo favorito: Wimbledon para así terminar su etapa de junior en el primer
lugar del ranking.
Roger
Federer comienza su carrera como profesional en 1998, pero con varias caídas.
Es en 2000 cuando empieza a mostrarse en el radar del circuito. Llega a cuartos
de final en Roland Garros y más tarde derrota a Pete Sampras en Wimbledon. Tres
años más tarde, Roger Federer logró su primer Grand Slam en Wimbledon. Boris
Becker, su ídolo, estaba presente en el All England Club. La leyenda daba su
primer paso.
Del llanto a la gloria
Australia, domingo primero de febrero de 2009. Roger Federer juega la final contra Rafael Nadal en la Rod Laver Arena. Ambos están con 2 sets a favor. Juegan el 5to y Roger está 5-2 debajo del español. El apoyo para los titanes es igual. Unos dicen: “¡Vamos Rafa!”; otros: “Go Roger!” Entonces, a Nadal ya solo le falta un punto para ganar. Tiene doble match point. El español saca, Roger Federer devuelve y la pelota choca contra la net y, una vez más, el suizo ha perdido con el de Manacor. Hasta el momento, los dos jugadores respetan el protocolo. A Roger Federer le toca dar unas palabras. Agradece al público y elogia a su contrincante hasta que se quiebra en llanto. Millones de personas lo ven derramar como un bebé. El público lo ovaciona porque sabe que el rey ha dado todo, pero no ha sido suficiente. Además, aplauden a quien es llamado a ser la leyenda del tenis, a máxima expresión de este deporte. Sabe que no volverán a ver en años o nunca a un jugador con estas características.
(zimbio.com)
(zimbio.com)
La mayoría de personas, a través de las redes sociales, opinan que es el momento de que Roger Federer dé un paso al costado y se retire. Prefieren que lo haga como número dos que como puesto 300. El suizo desoye de la opinión de sus seguidores. Él no juega por trabajo, sino por pasión a este bendito deporte que es el tenis. Entonces, se reinventa y gana Roland Garros, luego Wimbledon, supera a Sampras en Grand Slams obtenidos (15), y vuelve a ser número uno del mundo. Meses después, flaquea con Del Potro en la final del US Open. Destroza a Murray en el Abierto de Australia. La leyenda sigue creciendo. Ahora son 16 grandes en su vitrina. Los comerciales se disparan sacando publicidad con el suizo. Pero todo tiene un pare y este llega. Roger Federer deja de ganar los grandes torneos, pero, aún así, se da el lujo de derrotar a los top ten.
Después de su victoria en Australia, Roger Federer comienza a decaer, no obtiene premio alguno. Han pasado dos años y el suizo no ha logrado ningún Grand Slam. Es más, tanto en la edición del US Open de 2010 y 2011, ha caído en semifinales contra Novak Djokovic estando a dos match point en ambos partidos.
Se juega el quinto set en el Arthur Ashe Stadium. La gente no grita, sino ruge. Desde las gradas zumban los voceríos y sobre la pista retumban las voces de dos tenistas que se están sacando los ojos por un pase a la final del último Grand Slam del año. El que gane se enfrentará al español Rafael Nadal o al escocés Andy Murray. Nole vocifera “¡Dobro!”, mientras se da golpes en el pecho. Es entonces que Roger, a dos puntos de quebrar al serbio y ganar el partido, comienza a caer. Vuelven los fantasmas del 2010, es real no un deja vu. Roger y Novak están repitiendo la misma semifinal de ese año en el que el de Belgrado le venció en cinco sets (5-7, 6-1, 5-7, 6-2, 7-5) y también estando el de Basilea a dos match point de la final. Este no es el único episodio en el que Federer se encuentra así. En junio pasado lo mismo le ha sucedido con Jo-Wilfried Tsonga en los cuartos de final de Wimbledon. Desde entonces dos fantasmas dan ritmos sádicos en la cabeza del suizo.
Saca Roger Federer y Djokovic, con la devolución, logra ponerse 30-40. El serbio voltea hacia su tribuna, alza las manos y se lleva los oídos a las orejas. Simplemente quiere que sus sentidos se inunden de gloria. Remonta un 0-2, gana los dos games siguientes y pasa a la final (6-7, 4-6, 6-3, 6-2, 7-5). Otra vez ha dejado fuera de una final de Grand Slam al suizo, que desde 2010 no obtendrá ningún grande en una temporada. Después de 3 horas y 51 minutos llenos de drama y full adrenalina, Djokovic se golpea el pecho como un gorila tras lograr su pase a la final. Por el otro lado, se puede ver a un Federer, cabizbajo, retirándose del Arthur Ashe.
Quiebre en el 5to set (Djokovic - Federer) US Open 2011
Quiebre en el 5to set (Djokovic - Federer) US Open 2011
Es noviembre y de lado ya quedaron los cuatro grandes a los que Roger Federer ha sido relegado de alzarlos. Se ha quedado con 16 Grand Slams y a una semana de batir el récord de Sampras, pero, como siempre, el suizo lo toma con mucha paciencia y tranquilidad. El retiro está muy lejos, aún hay mucho por recorrer y ganar. Esas cosas por su cabeza no pasan. Glorioso mito de la raqueta, hace lo que quiere en el Masters 1000 de París y también en el Torneo de Maestros (solo los 8 mejores de la temporada se reúnen a competir). El 02 Arena es testigo de victorias asesinas en primera ronda contra Nadal (6-3, 6-0 en una hora), Tsonga (6-2, 2-6, 6-4), Fish (6-1, 3-6, 6-3) y de un nivel más alto que la anterior ante Ferrer (7-5, 6-3) en las semis y Tsonga (6-3, 6-7, 6-3) en la final respectivamente. Es un ladrón del tiempo, ya que a pesar de su edad (30 años en ese entonces), aún continúa jugando como en sus mejores tiempos. Poseedor de un revés que ya se escasea en el circuito, “mi revés con dos manos es terrible”, manifiesta Roger Federer en una entrevista.
La temporada 2012 no le ha dado la espalda, todo lo contrario, está siendo increíble. Es la final de su torneo favorito y él está presente. Después de cuatro años vuelve a estar en la final del torneo de tenis más añejo del mundo. Está al frente de la promesa de Gran Bretaña, Andy Murray. Federer, algo perdido, comienza perdiendo el partido, pero luego despega y se hace del partido (4-6, 7-5, 6-3, 6-4). El escocés, nuevamente, ha caído en una final contra el ahora siete veces campeón de Wimbledon. Roger Federer cierra el partido con un ace y, como en otras veces, cae hacia el pasto tomándose el rostro. La cancha central cobra vida. Ruge, toma mayor atracción gracias a los aplausos a más no poder. El rey ha vuelto y justo en el torneo que lo vio nacer. Extiende su récord de Grand Slams a 17 y demostrando el por qué es llamado el mejor de los tiempos. Al día siguiente, el nombre de el de Basilea reina en el ranking del ATP. Dos semanas después logra otro récord más: supera las 237 semanas de Pete Sampras como número uno del mundo. Es un pulverizador de récords. Nike, uno de sus auspiciadores, saca zapatillas en honor a su último logro. Ya no hay manera de rendirle homenaje.
(dailymail.co.uk)
Wimbledon 2012 Final
(dailymail.co.uk)
Wimbledon 2012 Final
Cuatro semanas después, la cita es los Juegos Olímpicos. Londres se viste de gala y Roger Federer se presenta con una misión y un gran reto: conseguir la medalla de oro en el All England Club. Aparte de él, están Djokovic, Murray, Del Potro, entre otros, menos Nadal, quien, días antes del inicio de este magno evento, ha decidido retirarse por una lesión. Toda la prensa está atenta por uno de los títulos que le faltan a su mayúsculo e incomparable currículo. Durante el desarrollo del torneo, Federer ha eliminado a sus rivales fácilmente hasta que aparece un viejo conocido, un gigante de 198 centímetros, oriundo de Tandil, Argentina, que le ganó la final del US Open 2009. “Aún recuerdo la final en el Arthur Ashe”, manifiesta Roger en las conferencias previas del partido más largo en los Juegos Olímpico en la disciplina de tenis (4 horas con 36 minutos). Tanto Federer como Del Potro les regalan un gran espectáculo al público. Corren de lado a lado. El suizo no le puede quebrar y es el argentino quien golpea primero. Se lleva el primer set. En el segundo set, el de Basilea logra emparejar las cosas e irse a un tercer y decisivo set. Ahí la batalla toma más forma. Los dos leones pelean por un pase a la final. El suizo quiebra y el argentino le empata. 10-11, 12-12, y así continúa el partido hasta que cuando estaban emparejados 17-17, Federer se hace con el servicio de Del Potro y cierra el partido ganando el último set por 17-19. Juan Martín se tira al suelo y se echa a llorar como un niño. Digno perdedor. Roger, en cambio, alza los brazos, se coge el rostro y lanza la última pelota que tiene en el bolsillo hacia el público. Está a un paso de volverse de oro. La historia parece siempre fue gentil con él, pero esta vez no será así. Federer llega a la final ya con las energías bajas. El cuerpo no es el de antes y de eso aprovecha el británico Andy Murray, quien le gana por 6-2, 6-1, 6-4. “No se sientan mal por mí”, manifestó Federer luego de la final. “Siento que he ganado una plata, no que he perdido una medalla. Ha sido un gran mes para mí. Gané Wimbledon, me convertí de nuevo en el número uno del mundo, ahora esta plata…”, agregó con un rostro de esperanzas a competir en Rio 2016 y lograr lo que junto a la Copa Davis le falta.
Al parece los malos ratos le han hecho crecer a Roger Federer últimamente. Ahora los cambios se suceden a una velocidad impensada, las exigencias suponen una tortura para la cabeza, el corazón y las piernas, ya que en una disciplina individual -como es el tenis- la mayoría de héroes deben de sacrificar su vida persona para defender la deportiva. El suizo es una máquina de hacer títulos, de sus 76 que tiene en su vitrina, 17 son de Grand Slam. Expreso Suizo, Su Majestad, Rogelio, Perfection, dios del tenis, swiss maestro, the maestro, Sir Roger, la Perfección Suiza, el Genio de Basilea, el Reloj Suizo, entre otros sobre nombres le podrán conocer y/o llamar, pero Roger Federer seguirá siendo él, simplemente, Roger Federer. Los libros de historia ya lo tienen en cuenta y si algún día sucede, el sinónimo, en la enciclopedias, de la palabra tenis será Roger Federer.
El tenis según Roger Federer
Para Roger Federer, el tenis es una combinación de superación personal con una pelea de box. Por eso ama tanto este deporte. La sensación en vivo es tan excelente porque los estadios no son demasiado grandes; en ellos hay ambiente y mucha gente, pero, aún así, el clima es íntimo y cercano. Los espectadores ven bien a los jugadores y sus expresiones; es posible escuchar todos los sonidos y se tiene la sensación de estar en un ring de box en el que se enfrentan –con cierta distancia-, un hombre contra otro. Al final de cada encuentro, como en el boxeo, siempre hay un respetuoso apretón de manos. Es una forma de decir “fue un buen partido, agradezco que me hiciste jugar bien; gracias a ti fui capaz de expresarme de forma mágica”, afirma el suizo a la revista francesa L’Equipe.
Roger Federer es la excepción del tenis moderno, donde los jugadores profesionales poseen mayor rapidez, una mejor preparación física -se podría decir atlética- y raquetas de alta tecnología que hacen que la pelota tome una velocidad y produzca efectos nunca antes vistos en tiempos de Borg, Vilas, McEnroe y Laver. La calidad y clase que el suizo demuestra en el circuito del ATP hacen que sea un fuera de serie.
Jugadores que en la actualidad son mitos tenísticos piensan que Roger Federer ha pasado de ser un tenis a un dios del tenis. Andre Agassi dijo en una entrevista al diario australiano The Age que Roger Federer “ha cambiado el tenis, ha alcanzado lo que nadie ha hecho.” Para él, “es el mejor de todos”.
Tributo Roger Federer
Tributo Roger Federer



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